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Con la ayuda de una microinyección se consigue la introducción de un espermatozoide en el óvulo, para facilitar la fecundación.
La ICSI es una medida auxiliar en el ámbito de la FIV, que se emplea en caso de que el semen del hombre sea de mala calidad, o después de un fallo de fertilización tras una FIV "clásica". En tal caso, todas las fases son idénticas hasta la aspiración folicular.
Los ovocitos deben ser liberados de las células que le rodean para determinar su estado de maduración ya que sólo algunas serán adecuadas para la microinyección. Empleando un microscopio especial, se toma un solo espermatozoide con una pipeta de microinyección y se introduce directamente en el óvulo. La ICSI, que también se denomina microinyección, imita por tanto el procedimiento natural por el que el espermatozoide penetra en el óvulo.
¿Y cuáles son las posibilidades de éxito con la ICSI?
He aquí las cifras: Independientemente del espermiograma de partida, es posible efectuar una transferencia de embriones en el 95-98% de los ciclos. El índice de embarazos por cada transferencia de embriones oscila entre el 27 y el 35%. De la misma manera, si se repiten varios ciclos de tratamiento, el índice acumulativo de embarazos por paciente alcanza el 60%.